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martes, 5 de abril de 2016

Una vida recorriendo el camino...



Con esta obra, Ángel, nos sorprende como escritor y fotógrafo, mostrando su estilo personal autodidacta y su entusiasmo, en cada línea y en cada foto.

Como persona de intensa experiencia en la vida, ha sabido entregarse por cada causa y con cada amigo. Ha sembrado su autenticidad haciéndonos ser auténticos. Nos ha mostrado su solidaridad por el desfavorecido, su tesón y su calidad personal, y hemos aprendido con él a ser amantes de lo pequeño.

Así ha quedado plasmado en este buen libro, que nos muestra un viaje por la bella Argentina, su mirada sobre las personas y sobre la naturaleza, su lenguaje interior y su generosidad al contárnoslo. Gracias por el regalo.


Carmen Benito


Pedidos


El Pico del Ángel nos relata la historia de un viaje por la bella Argentina, los encuentros con las gentes del lugar, con su cultura y sus tradiciones, los colores y la inmensidad de la naturaleza, así como las distintas situaciones vividas y reflejadas en el cuaderno de bitácora.


"P.N. Torres del Paine. El guanaco observa desde la ladera ... el puma entre la maleza detecta nuestra presencia, nos mira y continua saboreando su cena ... Heriberto nos indica que caminemos en fila de a uno para no llamar la atención del felino, mientras se detiene y prepara el trípode para grabar con su cámara de vídeo. Yo, un tanto excitado, disparo mis primeras fotos. Estamos como a 200 m. y la calidad de las imágenes no será demasiado buena, pero es un instante único".

Si quieres conocer en detalle esta historia, y otras que nos acompañarán a lo largo del viaje, te invito a sumergirte en las páginas de este libro, que seguro te sorprenderá. ¿Has viajado en alguna ocasión por Argentina y la Patagonia chilena?, te gustará recordar algunos de los lugares visitados y, tal vez, revivir aquellas emociones que te acompañaron, ¿las recuerdas?.

Si no conoces estas zonas del planeta, y has pensado alguna vez en visitarlas, estoy seguro de que esta historia te ayudará a decidir. Pide ya tu ejemplar.


Características de la edición y pedidos:

Encuadernación en tapa dura e impresión a todo color sobre papel couche de 170 gr. Formato 21 x 21 cm. Precio del libro contra reembolso 24 € (Precio final para envíos nacionales, a excepción de las Islas, Ceuta y Melilla).

Realizar un pedido es muy sencillo, necesitamos que nos envíes un correo electrónico a hazangel387@gmail.com indicando la dirección donde debamos efectuar la entrega.

El envío se hará contra reembolso por una empresa de mensajería, que te llevará el libro a tu casa o dirección de trabajo (donde te vaya mejor).




viernes, 11 de marzo de 2016

Chaltén




Chaltén es el nombre con que los tehuelches (aborígenes de la región) denominaban al cerro cuyo significado es "montaña que humea" y que, tiempo después, fue bautizado con el nombre de Fitz Roy por el hombre blanco.

Cuando Elal, transportado por el cisne, llegó a la cúspide del Chaltén, pudo admirar desde allí la grandeza y hermosura de la tierra que sería en el futuro, su tierra. Mientras Elal descendía por las empinadas barrancas, salieron a su encuentro dos terribles enemigos, Kokesne y Shie (Frío y Nieve) a los que derrotó el héroe golpeando dos pedernales que originaron el fuego. Tanto fue el estupor, que temiendo que Elal les enseñase la forma de hacer fuego a las aves y animales, se alejaron dejándolo descender del cerro. El Chaltén, por haber sido el primer punto de contacto entre Elal y la Patagonia, es considerado sagrado.


jueves, 11 de septiembre de 2014

En el Perito Moreno




Creo que el Perito Moreno debe ser uno de los destinos más visitados del planeta. Hemos subido al catamarán que nos acercará a la otra orilla del canal Brazo Rico, donde esperamos cabalgar a lomos del glaciar durante algo más de 5 horas.
Entre nuestros acompañantes, gente de todas nacionalidades y casi podría apostar a que soy el más veterano del grupo. Al final de la jornada, un whiskie con trozos de hielo del glaciar y una vista espectacular desde la popa de la embarcación mientras nos alejamos del frente del glaciar.

Para finalizar la jornada, el glaciar nos regalo un impresionante desprendimiento.


viernes, 4 de julio de 2014

Los Motoqueros


     Fernando              Manolo               Alejandro                 Toni

Motoqueros: Este es mi pequeño homenaje a estos Motoqueros, personas de “mediana edad”, que no han perdido el espíritu aventurero y son capaces de enfrentarse con ilusión a todo un reto y superarlo con éxito. Os puedo asegurar, desde mi experiencia de motero, que lo que han hecho no es nada fácil y solamente está al alcance de unos pocos privilegiados, y digo privilegiados por que hay que tener algo interesante dentro para plantearse, y llevar a cabo, esta aventura Motoquera por el sur del continente americano. Enhorabuena.

Cenando con Los Motoqueros en el Motel La Frontera (entre Chile y Argentina)

Nos conocimos en Punta Arenas, íbamos a coger el transbordador para ir a Tierra del Fuego, y allí estaban ellos. Debo reconocer que me dieron un poco de envidia, por las motos, aunque nuestra experiencia ha sido fantástica, el tema de las motos es otra historia, pero todo se andará...

Deliberaciones en ruta

Hasta la próxima aventura, compañeros.


miércoles, 26 de febrero de 2014

La Reina de las mariposas



Martina es una niña brasileña que conocí en las Cataratas de Iguazú, simpática y traviesa, no hay más que verle la cara... Además demostró tener unos dotes naturales para el posado.

viernes, 24 de agosto de 2012

En casa del Tero Guzman


A nuestra llegada a Salta, en El Álamo, nos habían hablado de esta zona, en la que había un pueblecito donde podríamos ver a las hilanderas indígenas utilizando técnicas de hace más de 500 años. Pregunté a Dardo por ello y le comenté mi interés por tomar algunas fotografías. Tras darme las indicaciones pertinentes de como llegar, me dijo que buscara al “Tero Guzmán”, el patriarca de una familia de hilanderos, y le dijera que iba de su parte (me entrego una tarjeta de visita para presentar).


Me presento ante el “Tero Guzmán” y le entrego la tarjeta de Dardo. Tienen una casa en la orilla de la pista, amplia y con bastante movimiento de gente. Me presento como fotógrafo interesado en hacer un pequeño reportaje sobre el trabajo de las hilanderas y me ofrece toda su colaboración. Se le ve un buen hombre, curtido en mil batallas, y muy trabajador. Una de las chicas de la familia está trabajando en ese momento en uno de los telares a cielo abierto y realizo algunas tomas. Más tarde, Tero también posará, mientras charlamos y nos enseña algunas revistas americanas que publican algunos reportajes sobre él. Si pones su nombre en Google, aparecen los internacionalmente prestigiosos ponchos salteños de “El Tero Guzmán”, nos dice.


Cuenta Alfonso, “El Tero Guzmán” que la técnica con la que trabajan es la misma que usaban hace 500 años los pobladores de estas tierras, herencia de las diferentes culturas a lo largo de los años, Puna, Calchaquíe y otras. Nos presenta a Vitalia Herrera, su esposa, que saluda brevemente y regresa a sus tareas en la organización de la casa, son más de veinte de familia y seguro que no le falta trabajo. Tras pasar un buen rato en su casa, nos despedimos deseándole mucha salud y suerte en la vida, a lo que nos contesta... “a la suerte se llega con trabajo, con mucho trabajo y... lo de la salud, eso está en manos de Dios”. “Adiós Tero, hasta la próxima”.


miércoles, 15 de agosto de 2012

martes, 7 de agosto de 2012

Los niños que pedían platita para el cole


Antes de llegar a El Moreno hemos hecho una parada en un lugar indeterminado de la ruta. Unas edificaciones de adobe a la derecha con una pequeña iglesia y dos niños que se acercan corriendo... “¿nos da platita para el cole?”. Se les ve muy humildes y me imagino su vida bastante dura por estas latitudes, aunque no pierden su simpatía y han posado amablemente para mí antes de despedirnos y seguir nuestro camino.


A lo largo de este viaje pude descubrir la dureza de la vida en algunas zonas del territorio argentino, pero el encanto particular de los niños y su honestidad no entiende de economía.


Si es cierto que el color da un toque especial a la vida, pero no se refleja por igual depende en que parte del planeta nos encontremos.


martes, 17 de julio de 2012

Charlie Weekend. El Gaucho de Bariloche.


Bajamos por una larga recta, que es absorbida por una enorme extensión de masa blanca bajo el horizonte, son las Salinas Grandes. Nos paramos para inmortalizar la escena y coincidimos con Mauricio, un viajero italiano que se mueve en solitario por la zona. Charlamos un rato y compartimos alguna foto, dándole algunos consejos para lograr una buena toma. Ya más abajo, en el cruce hacia San Antonio de los Cobres, conocemos a Juan Carlos Liquin, Charlie Weekend para los amigos. Tiene 75 años y es un gaucho de Bariloche, aunque sus orígenes están en un pueblito, no muy lejano de aquí, en las faldas del Nevado Chaní ( 5.980 m. a.s.n.m.). Debemos desviarnos un poco, pero acordamos llevarle a El Moreno, donde se dirige para asistir al entierro de su hermana de 82 años que ha fallecido.



La compañía de Charlie es muy interesante, nos cuenta un montón de cosas sobre su vida y su familia (le gusta comunicarse). También nos relata algún episodio de su infancia a las faldas del Nevado Chaní, al que venían escaladores de todas partes del mundo, se agacha y coge un arbusto, lo huele entre sus manos ... es una buena planta para hacer mate.


Estamos en ruta, pista ancha de ripio y buena compañía. Nos hemos desviado para dirigirnos a El Moreno, pequeño pueblecito en las montañas donde dejaremos a Charlie. El paisaje es desértico, prácticamente sin vegetación y la pista siempre hacia arriba. Hemos llegado, es un pueblito muy pequeño, en el que no creo que vivan más de seis u ocho familias. Con un gesto, Charlie nos dirige hacia una de las casas de adobe. En la puerta un hombre adulto y unos niños nos miran con sorpresa mientras nos acercamos ... Charlie desciende del coche para parlamentar. Oteo el horizonte desde el coche, el paisaje es montañoso, predominan los tonos ocre y no hay ni rastro de verde. Imponente, al fondo y predominando sobre la escena, la cumbre nevada del Chaní.

Atravesando pistas de tierra casi intratables, ríos y desniveles varios, vamos ganando terreno a la montana. Escudriñando el horizonte intento localizar algún vestigio de vida entre las montanas pero no distingo nada, mas allá de piedra, tierra y montana, ni siquiera hay un guanaco. Más de media hora tardamos en alcanzar San Jose de Chani, su pueblo. Son tres casas de adobe muy humildes. No se oye ni un alma... le miramos ... ".que hacemos?" Charlie gira su vista hacia más arriba ... 


Si, volvemos a ganar terreno a la montana, ya hace rato que pasamos los 3.000 m. y subiendo. Nos encontramos bien y animados, aunque empiezo a sentir curiosidad por saber donde íbamos a terminar. En nuestra última parada, Charlie nos hablo de un lugar... un poco más arriba... donde encontraremos a su familia. 

Debemos estar cerca de los 4.000 m. cuando llegamos a una ... dos casas perdidas en medio de la nada. No se ve ni un alma pero Charlie desciende del coche y se introduce con seguridad en una de las casas con la puerta abierta. Le seguimos y en su interior encontramos una veintena de personas, en su mayoría hombres, y el cuerpo de la hermana de Charlie postrado sobre un murete de piedra. Están rezando oraciones en alto, una especie de letanías, mientras nuestro compañero de viaje se acerca al cuerpo sin vida de su hermana. La mirada amable de Charlie se torna triste y compungida, mientras acaricia con suavidad el brazo de la fallecida. Aunque acabo de conocerle, me apena su trance y lo siento. Por unos momentos tengo la sensación de que esto, más que un funeral, parece una despedida entre luchadores.