Antes de llegar a El Moreno hemos hecho una parada en un lugar indeterminado de la ruta. Unas edificaciones de adobe a la derecha con una pequeña iglesia y dos niños que se acercan corriendo... “¿nos da platita para el cole?”. Se les ve muy humildes y me imagino su vida bastante dura por estas latitudes, aunque no pierden su simpatía y han posado amablemente para mí antes de despedirnos y seguir nuestro camino.
Si es cierto que el color da un toque especial a la vida, pero no se refleja por igual depende en que parte del planeta nos encontremos.
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